CARTA

Carta abierta a los taxistas de Chile

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Taxistas de Chile: el día de hoy, uno de sus compañeros nos dejó a mí, mi esposa, y mi hijo (quién es una guagua de 21 meses) al lado del camino, negándose a llevarnos a nuestro destino. ¿Qué habíamos hecho para merecer ese trato? Yo fui el culpable, pues se me ocurrió reclamar al taxista por no tener los cinturones de seguridad en los asientos traseros del auto habilitados. O bien, no tenerlos operables. Igual que en muchos otros taxis chilenos, lamentablemente, el taxista hacía el show de tener sus cinturones a la vista, pero a la hora de intentar abrochar el cinturón, encontré que el enganche estaba abajo del asiento y era inaccesible. En fin, yo quería ponerme el cinturón, para así llevar a mi hijo con más seguridad, y encontré que no podía, así que reclamé.

El señor taxista intentó convencerme que los enganches de las cinturones estaban escondidos así en el interés de los pasajeros porque la mayoría los encontraba una molestia. Yo no me quedé nada convencido por este argumento, y el ambiente se puso un poco tenso cuando le pregunté al señor taxista si le interesaba la seguridad de sus pasajeros, especialmente los con niños chicos. Protestaba que los con niños chicos generalmente llevan una silla de guagua. Si hubiéramos llevado nuestra silla de guagua, tampoco habríamos podido utilizarla, sin tener operable el cinturón de seguridad. Le recordé al señor taxista que era además un requerimiento de la ley que los cinturones de seguridad estuvieran habilitados, y allí se mostró incapaz de mantener la discusión y a la vez manejar su auto, y nos pidió que nos bajáramos.

Yo me bajé bastante enojado, y no le habría pagado, pero mi esposa siendo menos conflictiva le pagó el monto mostrado por el taxímetro antes de retirarse con nuestro hijo y el coche. Seguimos nuestro camino a pie hasta el próximo paradero del Transantiago, y allí tomamos el bus que nos llevó a nuestro destino, sin discusión alguna y por la módica suma de $800. El Transantiago subió en mi estimación. Ojo, taxistas de Chile, sus clientes tienen alternativas de transporte, ustedes no los llevan como un favor, sino como la prestación de un servicio, y como todo servicio hay ciertos estándares de calidad y seguridad que los clientes tienen derecho de esperar ver cumplidos.

Para los que no la conozcan, existe una ley se llama la Ley de Transito, sírvanse leer el artículo relevante:
Artículo 79.- Los vehículos motorizados según tipo y clase estarán provistos, además, de los siguientes elementos:
10. - Cinturones de seguridad para los asientos delanteros. El uso de cinturón de seguridad será obligatorio para los ocupantes de los asientos delanteros. Igual obligación regirá para los ocupantes de asientos traseros de vehículos livianos, definidos por el decreto supremo Nº 211, de 1991, del Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones, cuyo año de fabricación sea 2002 o posterior. En los servicios de transporte de pasajeros en taxis, cualquiera sea su modalidad, la responsabilidad del uso del cinturón de seguridad recae en el pasajero, salvo que dicho elemento no funcione, en cuyo caso será imputable a su propietario.

El taxista en cuestión andaba sin placas patentes, así que supongo que su auto era nuevo, muy nuevo, sin lugar a duda alguna fabricado después del 2002. Qué taxista más antipático y además ilegal. Ojalá que los taxistas que conozcan a este individuo (ver su código de vehículo en la foto de más arriba) u otros como él, que probablemente no son pocos, y que no comparten su rechazo de la seguridad de las personas y de la ley de transito, puedan enseñarles la importancia de tratar a las personas con respeto y no como si fueran objetos de carga. Recuérdenlo:
En los servicios de transporte de pasajeros en taxis, cualquiera sea su modalidad, la responsabilidad del uso del cinturón de seguridad recae en el pasajero, salvo que dicho elemento no funcione, en cuyo caso será imputable a su propietario.
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