CONFENATACH : PRESIDENTE OBAMA

Obama: globalizar la esperanza

153 millones de americanos fueron  llamados a las urnas. En la madrugada de hoy, la historía de EEUU cambió hacia un nuevo rumbo.

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Estudio, en la Facultad de Derecho de Harvard.

"No sólo te pido que creas en mi habilidad para cambiar al país, sino en la tuya propia para cambiar al mundo".

Barack Obama lo repite  en sus mítines.

"Mi padre era de Kenia, mi madre de Kansas. Que haya podido llegar hasta aquí es algo que sólo pasa en Estados Unidos"

"Cuando era pequeño le pregunté qué quería ser de mayor", contó su abuela, Madelyn Dunham, "Me dijo que quería contribuir a un mundo mejor".

Barack Obama irrumpió en la escena política estadoundiense hace cuatro años con un discurso en el que se describía despectivamente como un tipo delgado con un nombre raro y una vida inverosímil.

Nacido en Hawai, de madre blanca de Kansas y padre negro de Kenia, Obama pasó parte de su infancia en Indonesia.

Fue en Hawai donde la madre de Obama, Ann Dunham, conoció a su padre, Barack Obama padre, quien pertenecía a una familia de pastores de cabras en Kenia y obtuvo una beca para estudiar en Estados Unidos.

Se casaron y ella dio a luz a su hijo cuando tenía apenas 18 años. Dos años después, el padre de Obama abandonó a la familia y su madre lo crió con la ayuda de sus abuelos.

CUPONES Y CLASES

Obama ha recordado que una vez su madre debió depender de cupones de alimentos para sobrevivir. Cuando la familia se mudó a Indonesia cuatro años después de que ella se volviera a casar, su madre solía despertarlo regularmente a las 4:00 de la mañana para darle clases.

Su madre y sus abuelos obtuvieron una beca que permitió a Obama asistir a la prestigiosa Punahou School en Honolulu. Luego fue a la Universidad de Columbia y a la Escuela de Derecho de Harvard

 

COLEGAS TAXISTAS EUROPEOS

El taxista es un joven vietnamita de 30 años cuya familia emigró a Francia durante la Guerra de Vietnam. Al arrancar me preguntó mi nacionalidad. Inmediatamente relacionó México con los Estados Unidos. Ustedes rezarán para que gane Obama, aseguró más que preguntarme; la política internacional de Bush ha dañado al planeta entero, afirmó con argumentos sólidos.


Saliendo de una cena tomé otro taxi, el conductor era de origen iraní, escuchaba atentamente un programa radial de debate sobre elecciones en Norteamérica. Cuando le pregunté por qué estaba tan interesado, el hombre aseguró que si "logramos que gane Obama el mundo será un mejor lugar". La apropiación de las elecciones norteamericanas me dejó impresionada.

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Un taxista franco-iraní no tiene acceso a las urnas americanas, pero ciertamente, como millones de personas en el mundo, entiende lo que significaría la llegada de Barack Obama a la Presidencia del país más poderoso del mundo.

El taxista vietnamita, el iraní, el conserje francés, la aeromoza libanesa, la cantante palestina, la campesina mexicana y el mecánico guatemalteco, saben que las elecciones norteamericanas del 4 de noviembre pueden cambiar al mundo.

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Obama logró compartir una idea simple y profunda que se refleja con el eslogan de su campaña:

60% de latinos votaron por el a pesar de la rivalidad histórica con la comunidad de color.

Cuando iniciaba el paso para empezar a correr, se dio cuenta de que los cordones de su zapatilla izquierda andaban flojos. Se agachó, miró a ambos lados y se los ató. Sabiéndose observado, con una inmensa sonrisa de medio lado que no dejaba ver todos sus blancos y perfectos dientes, el candidato presidencial se incorporó, saludó a quienes coreaban su nombre e inició la marcha. "¡Obama, Obama!", gritaban los taxistas y algunos viandantes a las puertas del hotel Hyatt. "Mañana es nuestro día", le informó un limpiador de zapatos eritreo.

En mi último viaje a Nueva York

este octubre tuve ocasión de conversar con mi propia versión de ‘Joe el Fontanero’: un taxista nacido en Rusia, pero residente en Estados Unidos desde la época de Ronald Reagan. Del cristal frontal del taxi colgaba una pequeña banderita de Israel. “Soy judío”, me informó con las habituales ganas de hablar de los taxistas. Le pregunté que a quién iba a votar y me contestó rápidamente que a John McCain. “¿Por qué?”, le volví a preguntar. “Porque no va a subir los impuestos como Obama”, me dijo. “Obama me asusta, es socialista”.

El fortín de Obama

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El nuevo reto de Mamen Mendizábal es llegar lo más cerca posible del candidato demócrata a la presidencia. Para ello no ha dudado en subirse a un taxi y dar unas instrucciones muy claras: “Queremos ir a la casa de Obama o lo más cerca posible". El taxista no pone buena cara, avisa de que es complicado… pero lo hace sin problemas.

Esto mismo lo han intentado otras personas e incluso han llegado a ser detenidas, pero nosotros no queremos ser menos. Las calles que llegan a la manzana donde vive Obama están cortadas por la Policía y su acceso es poco menos que imposible.

 

ae.-

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